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lunes, 8 de abril de 2013

[Sexear] Esto no es normal: violencia en los medios contra la mujer


@Itzel Eguiluz

La semana pasada leía en CNN una nota que comenzaba más o menos así: ¿alguna vez has caminado, o has visto a alguna mujer caminando, con la cabeza agachada, sin mirar al frente, con los audífonos puestos, aunque sólo ella sepa que no escucha nada, tratando de pasar desapercibida? ¿Por qué una mujer caminaría así a plena luz del día por calles transitadas? Simple: violencia normalizada.

Piropo, palabra que la Real Academia de la Lengua equipara con alabanza, lisonja, elogio, es un claro ejemplo de la violencia normalizada que abunda cada día en las calles del mundo, tal vez no en todos los países o en todas las sociedades. Lo que queda claro es que pareciera normal que todo hombre estuviera en su derecho de decirle o gritarle a las mujeres frases sobre su cuerpo o su sexualidad por la calle. En el Distrito Federal es un delito, pero sin pena alguna. 

¿Por qué los hombres creen que tienen derecho sobre el cuerpo cosificado de la mujer? Mucho tienen que ver los medios de comunicación. Miss Representation (2011) es un documental que presenta la problemática de que los medios de comunicación estén creados por hombres y que la mayor parte de quienes generan los contenidos sean parte del problema, de la subrepresentación de la mujer como un elemento de respeto y poder, de generación de conocimiento, de crecimiento social.

¿Qué hay de la violencia en los juegos de video y los videos musicales? Videojuegos en los que el objetivo es golpear con un tubo a una mujer hasta que muera, presentados como diversión por ser caricaturizados; videos musicales en donde las mujeres son objetos, propiedad de los hombres, siempre semidesnudas, presentadas sexualmente… y la canción, aplaudida, bailada y cantada por todo el mundo en las fiestas, otra vez normal.

Diversos estudios científicos publicados por la “American Psychological Association (APA)” y en revistas como “Psychological Science in the Public Interest” comprueban que existe relación entre la visualización de violencia en los medios de comunicación durante la infancia y la adolescencia y los comportamientos violentos.

Cuando escribo estas columnas me gustaría tener la capacidad para transmitirles la impotencia y el enojo que me genera ver a cientos de hombres y mujeres sabotearse a sí mismos por conseguir un ideal inexistente, creado para vender, para que compremos. ¿Por qué no reírse de los comerciales en donde a una mujer un niño le pide que le abra un refresco agitado, el cual le explota en el pecho quedando completamente empapada por él, como en el comercial de “Jack Soda”?; ¿por qué no desear a la mujer que está rodeada por cuatro hombres dispuestos a tener sexo con ella, como en el anuncio de Dolce & Gabbana?; ¿por qué no pasa una ráfaga de aire y le quita el vestido a la chica que va pasando por la calle y ella simplemente se sorprende de mostrar la impresionante lencería que lleva debajo, como en el comercial de Doritos? Porque las mujeres no somos cosas, no somos objetos sexuales, no somos un producto.

Sexualizar a las niñas a través de los concursos de belleza, pintar sus uñas, cambiar el color de su cabello no suele ser un problema, pero cuando se trata de promover la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), entonces se vuelve un escándalo social por la totalmente incorrecta creencia de que se promueve el sexo. Según la APA los tres problemas de salud más comunes debido a la sexualización de las mujeres son los desórdenes alimenticios, la depresión y la baja autoestima.

Finalizo con una cita de Rich (1996) que aparece en el Informe Nacional sobre la Violencia y la Salud en México de Ipas:

“Esta visión del mundo y de las relaciones entre las personas, favorece que algunos hombres consideren a las mujeres como su propiedad, incluida su sexualidad, que puede ser usada cuando ellos quieran. Así, el coito forzado se convierte en la reafirmación del poder y la autoridad de los hombres y la represión de las mujeres.”

Dejemos de pasar por alto todas las imágenes violentas contra las mujeres que se ven a diario en los medios de comunicación, dejemos de normalizar la violencia.

Películas recomendadas:

Miss Representation, de Jennifer Siebel  (2011)

Little Miss Sunshine, de Jonathan Dayton y Valerie Faris (2006)

viernes, 2 de noviembre de 2012

[Sexear] Sexting y algo más


@ItzelEguiluz

Aunque no soy la admiradora número uno de la Real Academia Española (RAE), porque muchas veces no estoy de acuerdo con la forma en la que han ido adaptando el idioma, sí los compadezco. Y es que cada año nos inventamos cientos y miles de nuevas palabras, derivadas de un idioma u otro y muchas que vienen de la tecnología. Hoy de la que hablo es sexting, que seguramente pronto estará en la RAE. Veremos.

Justamente la columna pasada hablaba sobre los libros de educación sexual y reproductiva en las escuelas y esta semana se utiliza ya el nuevo libro del Gobierno del Distrito Federal sobre educación para la salud en quinto y sexto año de primaria. En el libro hay un capítulo sobre sexualidad, cambios hormonales, cambios físicos, cómo conocer el cuerpo (cosa que más de uno que ya pasó por la prepa no hace) y más.

También se habla brevemente sobre sexting, lo que me pareció muy acertado porque según la “Guía sobre la adolescencia y sexting: qué es y cómo prevenirlo” los que resultan más afectados son niños y adolescentes, hombres y mujeres, de entre 10 y 16 años de edad. Aunque, en países como Estados Unidos son más los adultos que lo hacen.

Sexting tiene muchas definiciones, pero básicamente es cuando una persona se toma fotos o se hace un video con contenido sexual y las envía a otra persona por medio del celular o la computadora, voluntariamente. El problema es cuando la persona a la que se enviaron los contenidos los difunde o que estas fotos o videos sean interceptados (hackeados) y posteriormente se vuelvan públicos.

Los riesgos son las redes de pornografía, sobre todo infantiles, los chantajes, el bullying y el ciberbullying, la llamada sextorsión (en donde, por ejemplo, se pide al extorsionado que siga enviando contenidos sexuales), el grooming (cuando un adulto, a través de Internet, convence a un menor de enviarle contenidos sexuales o de realizar actos sexuales con él), entre otros.

Tanto en México, como en Estados Unidos y España, las mujeres son las que producen más contenidos, y los hombres quienes lo reciben. Sobre la legislación al respecto, en Estados Unidos se creó una propuesta de ley en donde se prohíbe a los adolescentes de entre 10 y 17 años de edad enviar fotografías desnudos o en posiciones sexuales. También debe de tenerse en cuenta la edad de consentimiento sexual que exista en el país, en México es entre los 16 y los 18 años dependiendo del estado.

Para mí el problema esencial no es el sexting en sí, al menos no para los mayores de edad o que tienen conciencia de lo que se están haciendo. El problema es que no comprendamos el respeto, la privacidad, la intimidad y la confianza (o que te topes con un hacker). Lo principal es saber que una vez que das enviar o compartir no hay marcha atrás, el contenido ya ha quedado en algún lugar de la web.

*Realizado originalmente para Djovenes.org