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sábado, 7 de septiembre de 2013
jueves, 14 de marzo de 2013
[Sexear] Buenas esposas
@ItzelEguiluz
Está
nevando en Madrid y hay pocos temas que podrían desviar mi atención de los
copos blancos que no dejan de caer, pero recordar el video que llegó a mis
manos la semana pasada sobre “la esposa obediente” es uno de ellos. La
siguiente semana, el día 8 de marzo, se conmemora el día de la mujer. Tengo
varios conflictos personales sobre la conmemoración de este día internacional,
sin embargo es importante mencionar que al menos promueve la visualización de
conflictos que pasan desapercibidos el resto del año.
Así
que retomo las columnas anteriores sobre género y violencia para hacer una
columna sobre una propuesta que me parece aterradora: la esposa obediente/sumisa.
No es una idea nueva, sin embargo la conocí a través de un video publicado en
Facebook sobre un programa llamado “Personas extraordinarias” que dedicó uno de
sus capítulos a estas mujeres. Si bien el concepto de extraordinario se aplica
generalmente de manera positiva, aquí me parece fatal, y debería estar dirigido
hacia la relación de lo extraordinario con fuera de lo común.
Pensé
seriamente si le debía dar espacio a este tema que me parece tan desagradable,
pero lo hago como denuncia. La idea surge de un libro llamado ‘The Surrendered
Wife’, de una mujer llamada Laura Doyle, ella propone una especie de guía para
que las mujeres puedan cambiar a fin de tener un matrimonio exitoso. Primero
que nada creo que si una pareja decide casarse debe estar consciente de cómo es
la otra persona y de que la mentira más grande del amor romántico es esperar que
el otro cambie, si es así ¿por qué no mejor buscar a otra persona con la que
tengamos una mejor relación y proyectos en común?
Laura
Doyle y sus “terapeutas” realizan un cuestionario a la mujer que decida
convertirse en una esposa sumisa, que a simple vista parecería sensato, sobre
el control que ejerce sobre su esposo, sobre sus decisiones, sobre el hogar y
otros temas relacionados. Estamos de acuerdo en que el ser extremadamente
controlador no nos llevará a ningún lado como pareja, pero entonces entregar
“el poder” a la pareja y que esa persona sea quien controle el hogar y a
nosotras, ¿no es caer en contradicción? En una de las escenas de la “terapia”
la mujer saca de su bolso una cinta de aislar y le dice a la otra “todo el
tiempo deberás pensar que tienes una de éstas en la boca, lo más difícil es
aprender a callarse”.
Mujeres
que deben dejar de opinar, que deben vestirse como el esposo decida, que no
salen de casa, que no hablan si no se les pregunta u ordena, mujeres que hacen
todo por el esposo y por los hijos y que pierden su individualidad, mujeres que
para ser buenas esposas deben de dejar de pensar. Hombres que desean esclavas y
no parejas.
Si
el hombre trabaja fuera y la mujer trabaja manteniendo el orden de la casa y lo
que eso implica, me parece sensato que ella realice mayor parte de los trabajos
del hogar, pero se llama negociación y me parecería totalmente normal y
obligatorio que si ella trabaja fuera y él no, la situación se diera a la
inversa. Por otro lado si ambos trabajan, ambos tienen un futuro profesional,
ambos deben realizar las tareas de la casa
a la par, lo mismo con las decisiones monetarias, en las dos situaciones,
y con los hijos en caso de que se haya decidido tenerlos.
Al
final creo que vuelvo al punto con todo: cuestión de educación desde la
infancia, qué daño les hacen a los pobres niños con tantas ideas prefabricadas.
Hablemos de negociación, de parejas.
Lo
que me parece más extremo es que aunque se dice que en caso de violencia física
se recomienda abandonar la relación, en caso de abuso verbal, lo cual
recordemos también es violencia, se dice que seguramente terminará cuando se sea
una esposa sumisa.
Vean
el programa (está en cinco partes) y créense una idea propia. Al final, me
parece que está tratado de forma poco objetiva, poniendo un extremo de mujer
controladora para hacer parecer que era necesario que las demás se dejaran
controlar:
jueves, 28 de febrero de 2013
[Sexear] Picnic: construcciones sociales del amor
@ItzelEguiluz
Recuerdo que cuando era niña cada
año, no sé si para el 14 de febrero o para el día de la primavera, en mi
escuela se les ocurría hacer un picnic. Íbamos a un parque que estaba cerca de
la escuela, muy felices en un autobús, mientras las ideas del más clásico S.
XIX nos eran heredadas.
Cada una de las niñas debía llevar
una canasta de mimbre adornada con flores y comida, preparada por nuestras
mamás, por supuesto, para dos. Sí, para dos, para el niño que esa mañana
desayunaría con nosotras… previa elección de la pareja. Aquí viene lo más
interesante, las niñas nos sentábamos en un círculo, en el pasto, dejando
apenas el espacio suficiente para que los niños, que estaban formados en una
fila frente a nosotras, pudieran entrar corriendo y “ganar” a la niña que habían
elegido.
Por supuesto, como imaginarán, la
niña más popular era elegida por más de un niño, y casi siempre había más de
una que quedaba sola esperando hasta que una maestra decidía cómo resolver el menage a trois.
Por la misma línea, y recorriendo
mi memoria reciente por haberlo visto en alguna parte de la red, hablemos de
“La Cenicienta”. El perfecto príncipe organiza un baile, también perfecto, para
encontrar a su futura reina, también perfecta, por supuesto. Acuden las jóvenes
que han recibido la ansiada invitación a un baile en el que desfilarán para ser
de entre todas ellas la elegida, para casarse con un hombre con el que nunca
han hablado.
En Andalucía, España, se está
trabajando en un proyecto sobre violencia de género en la juventud, y en él han
desarrollado un esquema sobre los mitos del amor romántico. Estos se dividen en
cuatro grupos: “El amor todo lo puede”, “El amor verdadero predestinado”, “El
amor es lo más importante y requiere entrega total” y “El amor es posesión y
exclusividad”.
En el estudio, que se realizó
con más de 3000 jóvenes de entre 14 y 16
años, podemos ver que alrededor del 70% de hombres y mujeres cree “que quien
bien te quiere, te hará sufrir”, mientras que alrededor del 50% cree que los
celos “son una prueba de amor”.
Lo anterior nos lleva a lo ya
ampliamente discutido en diversos medios, incluido el estudio andaluz: la
relación entre el mito del amor romántico, impuesto por la televisión, algunos
tipos de literatura y conceptos de género, y la violencia de pareja.
El mito del amor romántico afecta
tanto a hombres como a mujeres, esperando cuentos de hadas, aquel amor que jura
eternidad “a pesar de todo”, amor por obligación del paso a seguir, del anillo
que “se debe” de entregar o de la boda que “se debe” de organizar ya, porque
como el conejo de Alicia, vamos tarde ¿para qué?
¿No podríamos convivir y encontrar
a aquel con el que podamos compartir, hablar, a quien conozcamos, que aceptemos
como es, que nos acepte como somos, respetemos (en plural) y amemos en el mundo
real?
domingo, 25 de noviembre de 2012
[Sexear] Ante la violencia: I. No callarás. #25N
@ItzelEguiluz
*Columna escrita a fines de junio de 2012
A Dalila*
Hace unas
semanas estaba en un Starbucks de Madrid donde suelo trabajar, cuando una
ventana parpadeante apareció en la pantalla. Leí:
“¿Sabías que murió
Dalila?”
No, no lo sabía.
Dalila fue
compañera de la maestría en el Instituto Nacional de Salud Pública de México
(INSP), fue nutrióloga y dietista en el sistema de salud, era madre, fue pareja
y esposa, fue hija. Dalila fue.
Dalila no era mi
amiga, no diré lo que no es. Nunca me ha gustado hablar bien de quien ya no
está sólo por el hecho de ser sensible ante una situación como la muerte. Ella
era amiga, muy buena amiga, de mis amigos. A través de ellos la conocí mucho
más de lo que la conocí personalmente, a pesar de haber pasado horas y horas de
clase a su lado. Éramos muy distintas o tal vez no tanto…
Cuando leí aquel
mensaje la imaginé como la última vez que recuerdo haberla visto: hace unos
tres años subiendo delante de mí por las escaleras del INSP; nos saludamos, cruzamos
algunas pocas palabras y se fue… Usaba unos jeans y una camiseta, diría que de
algún tono de rosa.
Dalila no sólo
murió, Dalila fue asesinada.
Ella, como
muchas otras mujeres, sufría de constante violencia por parte de su pareja.
Ella, Dalila, tenía una carrera, una maestría, un trabajo, un hijo, tenía una
gran familia, un cercano círculo de amigos y personas que la querían, contaba
con información, con medios económicos, con amor.
Ellas no sólo
mueren, ellas son asesinadas.
En México y en
el mundo existen leyes firmadas (Ley
General de Acceso a una Vida Libre de Violencia), tratados ratificados (Declaración sobre la eliminación de la violencia
contra la mujer), días internacionales (25 de noviembre Día Internacional de la
Eliminación de la Violencia contra la Mujer) y cientos de
campañas de comunicación (From
enchantment to down http://www.thomasczarnecki.com/from-enchantment-to-down.html) realizados para
subsanar el problema visto como hecho social. Hecho que es un problema de salud
pública.
Las estadísticas de la OMS indican que, dependiendo de cada
país, la violencia física o sexual la sufren entre un 15% y un 71% de las
mujeres por parte de su pareja. Otros números, como los de la Encuesta
Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2006 (ENDIREH)
hablan sobre un 54% de mujeres que en el Estado de México sufrían violencia por
parte de sus parejas; Jalisco y Colima le seguían de cerca.
Morir de amor:
hoy no se muere de amor, se muere por creer que la violencia es amor.
¿Violencia de
pareja en jóvenes?
En México la
ENDIREH muestra que el 23.1% de las mujeres de 15 a 24 años dice haber sufrido
violencia emocional por parte de sus parejas. Mientras que la Encuesta Nacional
sobre Violencia en el Noviazgo 2007 (ENVINOV) se habla de que un 6.8% de los hombres y las mujeres reporta haber
sufrido violencia física por parte de su pareja actual.
El 39.4% de los
jóvenes ha sufrido violencia emocional; un 42.7% de los hombres reporta este
último dato. Sí, también los hombres sufren violencia por parte de sus parejas.
La violencia es universal. Los programas para prevenir la violencia desde el
noviazgo parecen ser, según la OMS, algunas de las estrategias más eficaces.
La violencia de
pareja, contra la mujer o de género, no es sólo un problema de salud. La
violencia debe de ser pensar en que Dalila no se convierta en un dato más, en
parte de una estadística. Es pensar que cada una de las mujeres que han sido
asesinadas por su pareja tuvo un nombre, una historia, una vida, una familia y
amigos que las piensan.
Las mujeres que
hoy sufren violencia, que perdonan; las mujeres que hoy son golpeadas, que
mienten al respecto para que otros “no se den cuenta”; las mujeres que son violadas
por hombres a los que “aman”, que solamente dejan correr chorros de agua por sus
cuerpos; las mujeres que se alejan de quien las daña, pero que al pasar los
meses vuelven a ellos por un gesto amable; las mujeres que hoy ya no pueden ser…;
esas mujeres, me atrevo a decir, no quisieran que las que hoy son, dejaran de
ser.
El silencio mata1
…y pensar que él
va a cambiar, también.
La violencia
SIEMPRE tiene importancia y NUNCA es normal.
Necesitas ayuda, mayor información, no sabes con
quien hablar, llama a Vida sin Violencia del Instituto Nacional de las mujeres:
01.800.911.25.11
Realizado para
Djóvenes.org
1 Esta frase ha
sido utilizada por diversas campañas de publicidad: la Secretaría de la Mujer
de Paraguay, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el
Desarrollo, Amnistía Internacional, la Secretaría de la Mujer de la Presidencia
de la República de Perú, entre muchas otras.
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